El proyecto, desarrollado en estrecha colaboración con el Ayuntamiento, se planteó como un espacio de encuentro para niños y jóvenes de 3 a 16 años, capaz de favorecer la convivencia, la confianza y la empatía entre ellos. El edificio ocupa un espacio residual pero muy céntrico, en el interior de una manzana junto a una explanada de hormigón.
Con un presupuesto muy ajustado, el primer objetivo fue reducir al máximo la superficie, de modo que los espacios que no se utilizan a la vez puedan unirse. El segundo, crear un espacio ajeno a los estereotipos y a los estilos del entorno, sorprendente y fácil de hacer propio para los más jóvenes. Sobre una retícula regular de 3 × 4 pilares de hormigón, con la fachada modulada según las medidas estándar del panel de viroc y ventanas que sustituyen a algunos de esos paneles, el interior se resuelve como un espacio fluido de placa de yeso, casi una escenografía, con un lucernario habitable y armarios accesibles.
Proyecto seleccionado para la exposición de Cities Connection Project en el Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026 en Barcelona.




















